Tao — Función de danza contemporánea con Edén Compañía de Danza en Faro Cosmos
Como integrante de Edén Compañía de Danza, dirigida por Ryan Belmont, participé como intérprete en la función de Tao, una obra de danza contemporánea inspirada en el taoísmo que se sitúa en un umbral: el de la vida y la muerte.
La pieza construye, de forma anacrónica, el tránsito de una mujer que está a punto de dar a luz: un momento donde lo vital y lo límite conviven, y donde el cuerpo se vuelve territorio de transformación.
Esta función de Tao se presentó el 7 de marzo, en el marco del Día Internacional de la Mujer, en el Faro Cosmos.
Dentro de esta obra, interpreté a la madre.
Un personaje que exige atravesar estados físicos y emocionales intensos: dolor, resistencia, entrega. No se trata solo de representar, sino de acercarse a esa experiencia desde el cuerpo, de permitir que algo de eso suceda en escena.

El proceso: cuerpo, desgaste y transformación
El proceso de Tao implicó también una reflexión interna profunda.
Los ensayos fueron exigentes: había un desgaste físico evidente, pero también un cansancio energético difícil de nombrar, derivado de sostener constantemente ese universo emocional.
Tao demanda precisión y una disponibilidad total.
Es una obra que nos obliga a escuchar, a sostenernos colectivamente y a transformarnos dentro de la escena.
La pieza transita entre distintas energías: momentos de gran intensidad —casi explosivos— y otros de calma contenida. Estas variaciones generan una tensión constante tanto para quienes estamos en escena como para quien observa.
Todo ocurre en un estado de presencia muy preciso.

La experiencia escénica
Antes de entrar, había nervios.
No por duda, sino por la exigencia de lo que estaba por suceder.
Durante la función, lo único posible era confiar: en el trabajo realizado, en la experiencia, en el cuerpo. Dejar que todo eso sostuviera la escena.
Al final, el cuerpo queda completamente drenado, como si toda la energía acumulada hubiera encontrado salida.
Uno de los momentos más intensos es la escena del parto.
Ahí, el cuerpo llega al límite: extrae recursos físicos y emocionales hasta alcanzar un punto de quiebre. Es un momento de entrega total.

Bailar en Edén Compañía de Danza
Bailar Tao con Edén Compañía de Danza fue también un proceso de encuentro.
Al integrar nuevos elementos, esta función se convirtió en una forma de conocernos en escena: desde la escucha, el apoyo y la presencia compartida.
Antes, durante y después de la función, hubo una sensación clara de acompañamiento.
Formar parte de Edén Compañía de Danza implica habitar varios lugares a la vez: no solo como intérprete, sino también desde un rol cercano a la dirección, participando en distintos aspectos del proceso creativo junto a Ryan Belmont.
Al ser una compañía independiente, cada proceso se construye desde cero. Nada está dado: todo se gestiona, se sostiene y se hace posible colectivamente.
Y eso también forma parte de la experiencia escénica.

Una función significativa en mi proceso como intérprete
Esta función de Tao ha sido una de las más significativas para mí desde que terminé la carrera en danza contemporánea.
Me permitió reconocer, desde el cuerpo, todo lo que he construido como intérprete y entender que ese recorrido tiene un lugar concreto donde manifestarse.
Si tuviera que quedarme con una sensación, sería esta:
un estado de presencia absoluta.
Un tiempo que se contrae.
Cuarenta minutos que pasan como un instante.
La imposibilidad de estar en otro lugar que no sea ese.

Agradecimientos especiales:
Ryan Belmont, director de Edén Compañía de Danza
Catalina Zúñiga, coordinación del Faro Cosmos
Orlando Núñez, registro de video
Sofía Lara, registro fotográfico
Michelle Ordaz y Hannael Arellano, staff y asistencia de producción
Este tipo de procesos escénicos forman parte de lo que atraviesa mi práctica como intérprete y docente de danza contemporánea.
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