Movimiento Esencial — Tercera edición
La tercera edición de Movimiento Esencial llegó distinta.
Ya no estaba sostenida únicamente por el entusiasmo del inicio o la emoción del descubrimiento.
También aparecieron dudas, ajustes y la necesidad de sostener el proyecto desde otro lugar.
Fue una edición que me retó.
Hubo un momento en el que me pregunté si esto realmente estaba funcionando.
Pero conforme avanzaban las sesiones, algo se volvió muy claro:
El proyecto no dependía de la cantidad de personas,
sino de la calidad del encuentro.
Y eso cambió mi forma de verlo todo.
Este grupo fue más pequeño, y eso transformó completamente la experiencia.
La energía se volvió más sensible, más íntima, más reflexiva.
Había espacio para detenernos, observar con más detalle y escuchar lo que aparecía en el cuerpo sin prisa.
En lugar de intentar replicar lo anterior, el taller se adaptó a lo que este grupo necesitaba.
Y desde ahí, algo nuevo emergió.

En esta edición integré un elemento que no había explorado antes:
la escritura.
Después de algunas improvisaciones, hacíamos pausas para registrar la experiencia: sensaciones, imágenes, pensamientos. El cuerpo pasaba al papel.
Fue una herramienta muy potente.
No solo ayudó a profundizar el proceso, sino que permitió que cada persona reconociera lo que estaba viviendo desde un lugar más consciente.
Este recurso se volvió tan significativo que ahora forma parte del taller.
También hubo un cambio en mi forma de guiar.
Empecé a compartir con más claridad la estructura y la intención detrás de los ejercicios.
No solo proponer, sino también nombrar, sostener, dar contexto.
Eso generó algo importante:
la experiencia no se quedaba únicamente en la vivencia, también encontraba un sentido.

A lo largo del taller, volvió a aparecer algo que sigue siendo esencial en este proceso:
La transformación del cuerpo.
Cuerpos que al inicio llegan con cierta rigidez o inseguridad, poco a poco se abren.
A través del juego, del azar, de la exploración, comienzan a soltarse.
Y hacia el final, aparecen cuerpos más disponibles, más conectados con su imaginación, con intención, con presencia.
Hubo momentos muy sutiles, pero profundamente significativos.
Recuerdo ver a Ivonne y a Nancy en un ejercicio donde retomaban la sensación de jugar con el globo, pero desde la memoria.
Algo ocurrió entre ellas: una conexión inesperada, muy genuina.
Fue un instante pequeño, pero muy revelador.

Esta edición me mostró algo importante:
Movimiento Esencial puede sostenerse desde distintos formatos, energías y condiciones, sin perder su esencia.
Y esa esencia tiene que ver con algo muy claro:
crear un espacio seguro.
Al final del proceso, abrimos un espacio de conversación.
Algo que apareció de forma constante fue justamente eso:
la sensación de seguridad.
Un lugar donde podían explorar su cuerpo sin juicio, sin exigencias externas, sin miedo a hacerlo “bien” o “mal”.
Un espacio donde podían habitarse con mayor libertad.
Si esta edición tuviera una imagen, sería esa:
un espacio que sostiene,
que acompaña,
y que permite transformarse.

Participaron en esta edición:
Rosario Jaral
Nancy Hernández
Laura Vélez
Flor Márquez
Ivonne Montaño
Fiona Romero
Movimiento Esencial sigue transformándose con cada encuentro.
Si quieres acompañar lo que sigue —nuevas ediciones, procesos y reflexiones— puedes suscribirte a este boletín.





